La textura
Una de las cualidades especiales de la fotografía es recoger la textura con tal fidelidad que se pueda decir cómo es una cosa, perceptible al tacto, rugosa, suave, dura o blanda, solo con verla fotografiada.
Se puede tomar una fotografía de un grupo de objetos, un trozo de metal, un huevo, un poco de seda y un naranja, por ejemplo y dar una impresión acertada de cómo es cada cosa al tocarla.
Textura para dar realismo. La capacidad de reflejar la textura es vital para las fotografías que pretenden ser realistas. En efecto hay algunas fotografías de alimentos y bodegones, en que lo fotografiado adquiere casi más realidad que el producto. Si se quiere una cualidad irreal, la textura es lo primero que tiene que desaparecer, mientras que para captar la textura, la imagen tiene que ser lo más nitida posible.
La forma de iluminar un sujeto para destacar su textura depende en gran medida de la superficie que se fotografíe. Como norma general, las texturas más delicadas requieren una iluminación más dura y más direccional que las superficies de textura más pronunciadas. Pero para lograr buenos resultados, hay que tener en cuenta la distribución de los tonos de reflejo y de sombra y las gradaciones entre ambos, que crea la iluminación en la superficie del sujeto.
Una forma de acentuar la textura es aumentar el contraste de la iluminación, o bien situarla en un ángulo más agudo, o bien cambiando la posición de la cámara.
La mejor forma de mostrar la textura es mediante una iluminación lateral, superior o posterior. La iluminación frontal realza el detalle pero, como no se proyectan sombras disimula la textura.









oye genial!!!!!!!!!!!! estan super tus texturas
Buenisimas